Quiénes somos
Happy Children Fondation
Somos una fundación sin fines de lucro que acoge a niños huérfanos en la República Democrática del Congo. Muchos niños llegan a nuestro hogar en total estado de desnutrición, abandono, abuso y/o maltrato. Nuestra misión es integral: les damos una casa, alimento, educación primaria, asistencia en salud, recreación, somos su familia. Nuestro objetivo principal es ayudar a que estos niños tengan un porvenir y conozcan a Jesús.
Happy Children Fondation fue fundada en 2018 y en la actualidad tiene 160 niños y niñas de entre 1 y 13 años.
Con las donaciones que recibimos compramos un terreno en el que construimos el hogar donde funcionará nuestra propia escuela, un centro de salud y un hogar de ancianos, ya que muchos no tienen los recursos necesarios para sobrevivir. En Congo, tanto los niños como los ancianos están condenados a la muerte o a mendigar, a menos que algún miembro de la familia o alguna organización como la nuestra se encargue de ellos.
Fundadores
Esperanza y Patricio
24 de marzo de 2025
15 de abril de 2024
13 de octubre de 2022
3 de mayo de 2023
14 de julio de 2020
Patricio Villarroel
Soy el misionero Patricio Villarroel, nacido en Chile, pero viviendo desde niño en Argentina. Casado con Kavuo (Esperance) Kyeya de RD Congo. Tenemos tres hijos varones: Salomón, Jonatán y Daudi.
Mi primera experiencia fue a fines del 95 durante la Guerra en Rwanda, genocidio entre los tutsis y los hutus, dicha Guerra interna que dejo un saldo de mas de 1200000 muertos sin hablar de todas las secuelas producto de lo mismo. Un grupo de seminaristas junto con otros pastores y profesionales se preparaban para viajar a África y trabajar con los refugiados rwandeses en limite zaireno, actualmente RD Congo.
Al llegar a la ciudad de Goma, Congo, solo tenía un contacto quien me esperaba en el Aeropuerto de la ciudad de Goma, Zaire. A partir de allí, cada mañana me preparaba para trabajar en los campos de refugiados. Una historia dura, triste, difícil de explicar. Ver todo tipo de sufrimiento, muerte, olor a muerte como lo llame en ese entonces. Fue mi primera experiencia misionera, suficiente para ser atrapado en este lugar.
A fines del 96 comienza la Guerra en Zaire, un ejército que se prepara para derrocar al aquel entonces dictador Mobuto, otra historia a contar. Mientras yo seguía en Goma, año 97, fue la toma completa del país y cambiaron todos los símbolos patrios, nombre del país, de Zaire a Republica Democrática del Congo, cambio la moneda etc, pero no la realidad del país.
Desde aquel entonces seguí viniendo esporádicamente al Congo. Me casé con Kavuo a fines del año 1997 en la ciudad de Goma y tuvimos tres hijos nacidos en Argentina. Mi trabajo siempre consistió en trabajar con los pastores dando enseñanzas y capacitaciones, campañas evangelistas y enseñanzas a liderazgos no solo en Congo sino también en Uganda y Kenia.
Aunque en estos últimos años nuestro trabajo aparte de lo espiritual hemos tomado con mucho esfuerzo la tarea social humanitaria. Hemos apoyado a miles de niños en diferentes escuelas con útiles escolares, hemos apoyado con pequeños micro-emprendimientos a familias vulnerables mayormente a mujeres viudas; hemos apoyado a varios orfanatos ya sea con alimentos, ropa o útiles escolares. En estos últimos tres años empezamos a apoyar a mas de 100 niños con la escolaridad (pago de escolarización) mes a mes hasta que abrimos nuestro propio Orfanato Happy Children con 34 niños huérfanos; siempre dependiendo de cuanta ayuda económica recibimos. Más ayuda, más podremos lograr.
Kavuo (Esperanza) Kyeya
Nací en una aldea cerca de Goma, República Democrática del Congo, ex Zaire. En el año 1996, durante la guerra por el golpe de Estado en Congo, tuvimos que refugiarnos en una pequeña aldea, al sur de la ciudad. Allí conocí el miedo a la muerte en todos sus sentidos. Para sobrevivir, solo nos alimentábamos a base de raíces de plantas del campo. En varias ocasiones, mi familia fue atacada por las milicias y en todas esas feas experiencias pude ver los milagros de Dios. Como en aquel tiroteo en el que me desmayé por el miedo y el cansancio de tanto correr. Varios yacían junto a mí alcanzados por las balas. Así me salvé, al ser confundida con un cadáver más. A los tres meses volvimos a casa y en 1997 me casé con Patricio Villarroel, un misionero que llegó a mi pueblo. Con él me fui a vivir a Argentina, donde nacieron nuestros tres hermosos muchachos. En Argentina aprendí la dicha de un abrazo sanador que me ayudó a curar mis heridas, sin olvidar lo vivido.
En mi aldea de nacimiento, no conocíamos la escuela. De pequeños un «ndugu mukubwa» (que en swahili es «líder mayor»), nos enseñaba historias de nuestros antepasados, de los mitos aldeanos e historias de la Biblia. De noche, según él podía, sentados debajo de una planta. Nuestra pizarra era de tierra y escribíamos en el suelo con un palito o con lo que encontrábamos en el paso. Esa fue mi primera escuela hasta los ocho o diez años. cuando fuimos a vivir a la ciudad de Goma, una de las más importantes del país. Allí comencé a asistir a una escuela construida con material o con madera. Ese aprendizaje era para mi un privilegio, ya que no todos los niños de mi edad podían pagar su escolaridad.
Por eso, he vuelto a mi tierra de tanta orfandad, generada por los estragos que genera la explotación minera. Quiero mostrarle a mi gente un futuro mejor. Ser la voz de mis hermanos sin vida y ser el grito de mis hermanas torturadas en medio de tantas violaciones sin piedad. No podremos salvarlos a todos, pero sí podremos salvar a más de una vida.

