Muchos nos preguntan acerca del virus LA VIRUELA DEL MONO que se está expandiendo en Congo. Para quienes quieran información hoy estuvimos en una entrevista en la RADIO CON VOS PATAGONIA, FM 89.5, Argentina; en «La lucha contra la viruela del mono en el Congo: La historia de Patricio Villarroel y la Fundación Happy Children».
En la convulsionada ciudad de Goma, en la República Democrática del Congo, Patricio Villarroel, quien vivió de niño en Argentina, encontró su misión. Junto a su esposa Esperanza, Villarroel dirige la Fundación Happy Children, un refugio para niños huérfanos y desplazados por la guerra. Sin embargo, su labor humanitaria se ha visto desafiada recientemente por un brote de viruela del mono, una enfermedad que ha puesto en jaque la salud de muchos de los niños bajo su cuidado.
Un brote bajo control
El brote de viruela del mono se ha propagado rápidamente en Goma, y Villarroel ha tenido que enfrentarse a la dura realidad de tratar a sus propios niños infectados. «Nosotros lo estamos tratando muy, pero muy de cerca», relata Villarroel. «Ya son como quince de nuestros niños aquí en el hogar que han tenido la enfermedad, y seis de ellos están siendo tratados en este momento». A pesar de la gravedad de la situación, la fundación ha logrado manejar la crisis gracias a su equipo de profesionales médicos que han trabajado incansablemente para asegurar la recuperación de los niños.
El tratamiento, explica Villarroel, ha sido efectivo en la mayoría de los casos. Solo uno de los niños presentó una mayor complicación debido a la extensión de los granos por todo su cuerpo. «Habíamos tenido temor en principio, pero realmente se pudo llevar del asunto», añade. El manejo rápido y preciso de los síntomas, como la fiebre, el dolor de cabeza y los dolores musculares, ha permitido que la situación no se agrave. «Ya lo tomamos como algo muy común», comenta Villarroel, aunque reconoce que la situación en aquel país es grave, con más de 15.000 casos potenciales y 548 muertes reportadas desde enero de este año, según cifras del Ministerio de Salud del Congo.
Una enfermedad altamente contagiosa
El contagio de la viruela del mono en Goma es preocupante debido a la facilidad con la que se propaga. Villarroel describe cómo la enfermedad se transmite principalmente a través del contacto con la piel afectada, ya sea por transpiración, contacto directo con las llagas o incluso compartiendo sábanas y toallas. A pesar de tener a 150 niños en el orfanato y atender diariamente a 2.000 niños en los campos de desplazados, la fundación ha logrado controlar la propagación de la enfermedad. «Gracias a Dios no vemos una propagación tan grande como por allí se dicen», asegura.
La viruela del mono, conocida científicamente como Mpox, es una zoonosis que se transmite a través del contacto con roedores y primates, aunque en Goma, el contagio parece estar más relacionado con la transmisión entre humanos. Villarroel se muestra sorprendido de que este virus haya llegado a la región, aunque reconoce que las enfermedades endémicas, como la malaria y el paludismo, siguen siendo las principales amenazas para la salud en la zona. «La malaria es mucho más fuerte y más mortal», advierte Villarroel, quien relata que muchos de los niños en su cuidado han tenido que ser internados por esta enfermedad.
El desafío de la vacunación y la corrupción
A pesar de los esfuerzos de la Fundación Happy Children, Villarroel enfrenta un obstáculo mayor: la corrupción. «La vacuna que estamos usando aquí no es la que la OMS nos indica», confiesa. La corrupción en el Congo es un problema generalizado, y Villarroel denuncia cómo las grandes organizaciones y el gobierno desvían fondos destinados a los desplazados y enfermos. «Millones de dólares del extranjero llegan para apalear la situación, pero lamentablemente, ellos llenan sus bolsillos y no lo usan para el destino donde tiene que llegar», denuncia.
Este desvío de fondos afecta directamente la capacidad de la fundación para tratar a los niños y refugiados bajo su cuidado. Villarroel menciona el uso de un tratamiento en la piel llamado benzoato de bencilo, que aunque es efectivo, no es la solución ideal para combatir la viruela del mono. «Las medidas primarias es la limpieza total lo más que se pueda», explica, reconociendo que, en un entorno donde la higiene es difícil de mantener, las soluciones son limitadas.
El horror del envenenamiento
Pero la viruela del mono no es la única amenaza en Goma. Villarroel comparte un hecho aterrador: el envenenamiento es una realidad cotidiana en esta región. «Es muy común en esta zona, y a mi esposa la habían envenenado», revela, explicando cómo esto agravó su estado de salud cuando contrajo malaria. «Bajó mucho de peso, estuvo por lo menos tres meses largos para recuperarse», relata.
Más allá del envenenamiento intencionado, Villarroel cuenta una historia aún más desgarradora. «Hay muchas madres que, para no ver morir a su niño de hambre, prefieren envenenarlo pronto», dice con tristeza. Este acto desesperado refleja la gravedad de la situación en los campos de desplazados. Sin embargo, Villarroel se siente orgulloso de que, gracias a los esfuerzos de Happy Children, en su campo no hay muertes por hambre, cólera ni desnutrición. «Estamos dando desayuno y almuerzo todos los días a un promedio de 2.000 niños y 300 madres», asegura.
Un rayo de esperanza
A pesar de los desafíos, la labor de Villarroel y la Fundación Happy Children es un rayo de esperanza en medio de la oscuridad. La dedicación y el compromiso de Patricio y Esperanza Villarroel han logrado no solo salvar vidas, sino también ofrecer una oportunidad de futuro a los niños más vulnerables en una de las regiones más peligrosas del mundo. «Hay mujeres de otros campos desplazados que han decidido venir a este campo porque han escuchado que hay alguien que les está ayudando», dice Villarroel con humildad.
Fuente: RADIO CON VOS PATAGONIA


